domingo, 18 de octubre de 2026

Kotor, el canto a capela y la salida al Adriático

Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/

El barco fondeó en la bahía en calma de Kotor y desembarcamos en lancha, que nos llevó hasta el muelle principal a poca distancia de la Puerta del Mar (entrada al casco antiguo). Kotor se ubica en el único fiordo que tiene el Mediterráneo, situada en la costa adriática de Montenegro en una bahía encajonado entre enormes montañas y con una muralla de más de 500 años. Su casco antiguo caracterizado por sus calles sinuosas y plazas, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Puerta del Mar, está frente al puerto, con dos cañones que custodian la entrada, decorada encima del arco con un relieve de un león alado de San Marcos que era el símbolo de Venecia. Atravesando la puerta llegamos a la Plaza Oruzja o Plaza de Armas, cuyo nombre procede de su función original como lugar de reunión para la guarnición militar de la ciudad. Durante la dominación veneciana, esta plaza servía como el punto central de la vida militar, social y política de la ciudad. En ella se encuentra el Palacio Ducal, un palacio renacentista, que fue la residencia oficial del gobernador durante la época veneciana, con sus bajos ahora ocupados por bares. Junto a él, el Teatro Francés, construido en 1810, durante la ocupación francesa. Durante el tiempo que estuvo en funcionamiento, el teatro fue un centro de la vida social y cultural de la ciudad. También podemos ver la Torre del Reloj, ligeramente ladeada por culpa de los terremotos que ha sufrido y debajo el Pilar de la Vergüenza. Es una pequeña columna piramidal de piedra situada a los pies de la torre. Durante la época veneciana y medieval, se utilizaba para atar a ladrones, y otros infractores y someterlos al escarnio público. Seguimos andando hacia la Plaza Brašna (harina) donde está el Palacio Pima, que es una histórica mansión del siglo XVII con un escudo de armas de la familia Pima sostenido por dos ángeles sobre la entrada principal y un elegante balcón de hierro forjado. Pasamos a la Plaza de San Trifón con la Catedral de San Trifón, dedicada al patrón de la ciudad, construida en 1166, es la iglesia católica más antigua de toda la ex Yugoslavia. Aunque su construcción fue en estilo románico, a lo largo de los siglos la catedral ha sufrido varias renovaciones, así la fachada y las torres campanario gemelas fueron reconstruidas en estilo barroco después del terremoto de 1667. Una de las dos torres es un metro más baja que la otra, por falta de fondos en su reconstrucción. El interior de la catedral alberga altares de piedra, bajorrelieves de plata y tesoros sacros medievales. Seguimos hasta la Plaza de san Lucas donde se encuentra la Iglesia de San Nicolás, que es la iglesia ortodoxa más importante de Kotor. El edificio se distingue por sus 3 cúpulas negras rematadas con cruces doradas. Dos en los campanarios gemelos de la fachada principal y la tercera en el centro del edificio. Fue construida entre 1902 y 1909, en el sitio donde anteriormente se encontraba una iglesia ortodoxa más pequeña que había sido destruida por un incendio. La nueva iglesia fue dedicada a San Nicolás, el santo patrón de marineros y viajeros, reflejando la fuerte conexión de Kotor con el mar y el comercio marítimo. En ella asistimos a un canto coral a capela de música sacra de tres monjes, parece que siguiendo la tradición de la Iglesia Ortodoxa Serbia, que nos sorprendió a todos por su belleza. También en esta plaza está la Iglesia de San Lucas, se construyó en 1195 como iglesia católica, pero en 1657, las autoridades venecianas concedieron a los refugiados ortodoxos, que huían de las fuerzas otomanas, permiso para celebrar sus ritos entre sus muros. Esto llevó a la instalación de un segundo altar, ortodoxo, junto al católico ya existente. Durante más de 150 años, la iglesia sirvió a ambos cultos, todo un ejemplo de coexistencia religiosa. Durante la administración francesa, en 1810 o 1812, se retiró el altar católico y la iglesia pasó a ser exclusivamente ortodoxa serbia, como lo es hoy en día. Kotor cuenta con una auténtica población felina con un estatus de protección casi oficial, y los gatos forman parte de la identidad de la ciudad, como puede verse en el jardín de los gatos junto a la Puerta del rio, como a mí no me gustan los gatos, ni caso, pero una de mis nietas se puso muy contenta acariciando a los que pudo. Las murallas de la ciudad, de hasta 15 metros de grosor, no solo rodean el centro de la ciudad vieja, sino que trepan en ziz-zag por la imponente ladera rocosa de la montaña de San Juan que se eleva por detrás de la ciudad. Venecia invirtió grandes sumas en fortificar Kotor para convertirla en su baluarte estratégico naval más avanzado contra la expansión del Imperio Otomano en los Balcanes. Nosotros subimos a la Muralla recorriendo la parte que une las tres puertas de la ciudad desde la Puerta del Río hasta la Puerta del Sur. A lo largo de la muralla hay varias torres y bastiones que formaban parte del sistema defensivo. Junto a la Puerta del sur, se encuentra el bastión Gurdic. Fue construido en el siglo XIII y estaba bordeada por un foso lleno de agua, que todavía se puede ver. El Bastión Gurdic tenía acceso directo a las murallas que suben hacia el Castillo de San Juan, encaramado en la cresta rocosa del monte San Juan, que servía como último refugio inexpugnable para la población en caso de que las murallas de la ciudad baja fueran traspasadas por fuerzas enemigas. Para llegar a esta fortificación en la parte alta de la montaña, hay que subir más de 1300 escalones. Nosotros lo dimos por visto, aunque hubo más de un nieto que se los subió, y dijo que las vistas eran fabulosas. Salimos de la muralla por la Puerta del Sur y nos fuimos paseando por el paseo del puerto hasta donde estaban las lanchas para volver al barco. No fue un buen día para mí, la ciudad estaba llena, hacia mucho calor, llevábamos un guía en ingles a plena voz, yo estoy un poco sordo (la familia dice que mucho) y no seguía bien las explicaciones, así que estuve de mal humor toda la mañana. Lo más bonito fue por la tarde, la salida del barco por la bahía, doblando por el Estrecho de Verige, el punto más estrecho de la bahía, flanqueado por empinados acantilados. Un crucero más grande que el nuestro nos seguía y era impresionante verlo desde nuestra popa doblar y encauzar el estrecho. Siguiendo por la zona de Kamenari-Lepetane, vimos un incendio que cubría y se iba comiendo una de las laderas con zonas boscosas de la costa, seguramente propiciado por la ola de calor extrema. Llegamos a las Bocas de Kotor que forma un amplio triangulo de mar y dejando a un lado la ciudad de Herceg Novi, por último, salimos al mar Adriatico pasando próximos a la Isla de Mamula con su antigua fortaleza austrohúngara. Esta salida del barco y el atardecer en el mar, te hacen olvidar los malos momentos y calores de la mañana y nuevamente piensas en todo lo bonito que te espera, aunque haga calor, haya mucha gente y no oigas bien las explicaciones que te dan.

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