jueves, 2 de julio de 2026

Llámame

 Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/

Estábamos comiendo y me llamaron al móvil, insistía y lo miré, no conocía el teléfono y lo rechacé. Poco después me enviaron un WhatsApp, me dije lo miraré más tarde. Después de dormir mi siesta, miré el móvil y en efecto me habían mandado un WhatsApp. Este era muy escueto “Te he llamado sobre las dos, llámame”. Me quedé pensando, creía que me había librado ya de sustos, pero parecía que no. Como tenía mala experiencia con la susodicha que siempre estaba pidiendo cosas, que eran por decirlo de forma suave, inconvenientes, me dije vamos a dejarlo y ya le llamaré. Cuando una cosa no me gusta me entra un cansancio patológico y lo pospongo (procrastinar), es algo que no puedo remediar, después siempre reconozco que no debo hacerlo, pero para mí es algo inevitable. Cuando estaba en la administración si había algún tema que me olía mal o que sabía que al final iría en contra del bien común, aunque aparentemente reuniera todos los requisitos exigibles, siempre me provocaba un ataque de procrastinación aguda. Esto me duraba unos días, hasta que estimaba que podía ser objeto de reclamación y le daba curso con gran resistencia interna, aunque también debo apuntar que estos retrasos curiosamente nunca fueron objeto de reclamación, como si los que hacían estas peticiones supieran que eran de fondo oscuro o las iban a utilizar de forma inadecuada. También en la vida corriente, ha habido ciertas decisiones que me ha costado mucho tomar o las he retrasado todo lo posible, porque tenía la intuición de que podía dar lugar a situaciones o acciones no deseadas. No sé si esto se puede considerar procrastinar o cae dentro del modelo de si una cosa se tiene que solucionar, se soluciona con el tiempo y si no más vale no intervenir porque puede complicar aún más un problema que no tiene solución. Como dijo Shakespeare en sus reflexiones sobre la vida, el tiempo es lento para quien espera, rápido para quien teme y eterno para quien ama. Pasado un tiempo que considero disculpable, le llamo como si no hubiera transcurrido tiempo, su voz no me parece molesta ni exigente, por lo que deduzco que no hay “casus belli”, - Te llamo para decirte que nuestro común amigo Henry ha escrito un libro en que habla de ti y en términos elogiosos, quieres que le diga que te envíe un ejemplar, - Oye, si no es mucha molestia te lo agradecería. Después de los lugares comunes y de darle la dirección completa, nos despedimos. Una semana después recibí el libro, muy bien editado, sin abrirlo lo dejé en medio del montón de revistas semanales que recibo con el periódico. El efecto “procrastinar” entró en acción y durante un tiempo no sentí la necesidad de leerlo, me retrotraía a tiempos muy pasados, casi olvidados y eso estaba seguro me iba a traer buenos y malos recuerdos. Un día que estaba un poco aburrido, me dije y porque no voy a echarle una ojeada y si no me gusta lo dejo, además debía, aunque solo fuera por cortesía escribirle un correo electrónico dándole las gracias y algún comentario de reconocimiento. Miré el montón de revistas encima de la mesa para extraer el libro y me di cuenta que estaba muy disminuido, lo busqué por el grosor y después fui pasando una a una las revistas, hasta que me di cuenta que allí no estaba. Un poco alterado le pregunte a mi mujer si había tocado el montón de revistas y me dijo, - Pues claro que lo he tocado, he cogido la mitad del montón que ya ni se tenía derecho y lo tiré ayer en el contenedor de la urbanización que ya sabes que siempre se lo llevan los sábados, porque se llena que no veas. La cagamos, dije para mis adentros, y ahora a ver que le digo, total que puesto ya en lo peor le escribí un correo muy cariñoso, alabando el libro de forma inespecífica y nuevamente me propuse no procrastinar tanto en el futuro.

Nota: Procrastinar, significa diferir o aplazar una tarea. Casus belli, en el lenguaje coloquial, se utiliza de forma figurada para describir cualquier incidente menor o disputa que desencadena un conflicto, pelea o ruptura en una relación.

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