Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/
Era un día en que iba solo a pasear al bosque
porque mi mujer iba al hospital con mi hija. En estos casos voy con mucha mayor
precaución, llevo teléfono móvil y miro mucho el suelo para no tropezarme con
las raíces del camino y caerme. El bosque está lleno de ramas caídas por las
grandes lluvias y vientos que han tenido lugar estos días pasados y aunque la
mayor parte están apartadas del camino y recogidas en grandes montones
alargados a los lados que parecen auténticas barricadas, siempre quedan ramas
pequeñas en el camino en que te puedes enredar. Me entretengo oyendo los
pájaros que ya empiezan a piar, mirando
los mirlos que están muy activos comiendo gusanos en escarbes que hacen los
jabalíes en la hierba, abriendo canalillos a los charcos que hay en el camino
con mi bastón de marcha nórdica para que se vaya el agua hacia el arroyo que
pasa al lado. Seguía la rodada muy marcada de una bici en el camino, que de vez
en cuando se salía del camino para volver más tarde, cuando de una de las
barricadas de leña casi perpendicular al camino escuche unos ruidos raros. Me
paré y me dije, a ver si es un jabalí que se ha quedado enganchado en las
ramas, seguí oyendo ruidos y me animé a investigar que pasaba, me salí del
camino y lentamente me fui acercando con precaución al extremo más distante de
la barricada de leña hasta que llegué al extremo y solté “coño, es un niño”. En
efecto se trataba de un niño de unos 3 años que estaba sentado en el suelo
jugando con las ramas haciendo un agujero para esconderse entre ellas. El niño
también se sorprendió, me miró y dijo -mi mama no está-, reaccioné después de
un momento, -oye, ¿quieres que busquemos a tu mamá?, debe haberse escondido por
ahí para darte un susto- le cogí de la mano, salimos al camino y miré a un lado
y otro para ver si veía a la madre. No vi a nadie. No sabía hacia
donde ir, pero decidí volver por el camino hacia la salida del bosque. Traté de
distraer al niño diciendo, -mira vamos a ver si encontramos a tu mamá porque la
pobre al perderse tendrá miedo de ir sola sin ti por el bosque, es que hay
muchos perros grandes y a lo mejor puede haber también un lobo, sabes- el niño
me miraba con sus ojos grandes y decía -sí, un lobo grande- y me apretaba fuerte
la mano al mismo tiempo que me miraba para ver si estaba de broma, porque debía
pensar, mamá no se pierde y los lobos se comen a los niños y no a las mamas,
así que debe estar de broma, bueno eso pensaba yo cuando me miraba de forma
inquisitiva. Seguimos andando lentamente estando muy atento a cualquier grito o
carrera de alguien, habían pasado unos cinco minutos cuando empecé a oír un
grito llamando a alguien, parecía que llamaba de forma desesperada a Ale, si
definitivamente vi a una mujer corriendo por el camino llamando a gritos a Ale,
hice una señal con el brazo en alto diciendo que estaba aquí. Una mujer
desencajada venia corriendo, se abrazó al pequeño y empezó a llorar. Cuando
pasó un tiempo y la vi más tranquila le expliqué donde había encontrado al niño
y me dijo que se había dado un susto de muerte porque de pronto por el sitio
que yo indicaba había desaparecido el niño y se fue corriendo por el camino
hacia la entrada gritando su nombre, después se dio cuenta que el niño no podía
haber andado tanto y volvió sobre sus pasos y lo que menos se imaginaba es que
se había escondido detrás de las ramas de pino. Le sugerí que no debía reñir al
niño, sino razonarle sobre que la había dejado sola y había pasado mucho miedo.
Bueno, no sé lo que le diría, seguí mi camino porque tenía que andar lo que me
había propuesto. Estoy orgulloso de mi país, no he sido vasallizado. No a la
Guerra, No to war, Be Good.
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