domingo, 30 de agosto de 2026

Liubliana, Julia y el poeta

Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/

El crucero debería haber parado en Koper (Eslovenia), pero no sé por qué razón la naviera lo cambió a Trieste. La verdad es que Trieste me apetecía mucho visitarlo porque había leído los comics del famoso marinero Corto Maltés de Hugo Pratt y es una ciudad muy importante en su biografía ficticia, en 1909 Corto visita la ciudad y conoce allí al escritor James Joyce. Además, fue una capital histórica de la Guerra Fría y el espionaje internacional, su ubicación en la frontera entre Italia y Yugoslavia, junto al telón de acero, la convirtió en un nido de agentes secretos, operaciones encubiertas de la CIA y la inteligencia soviética. Cuando el destino era Koper (Eslovenia), uno de mis hijos se empeñó en preparar una excursión a Liubliana capital de Eslovenia, como a mi Koper no me decía nada, no me opuse de forma rotunda, aunque a mí me apetecía más ir a Trieste. Liubliana está a unos 100 km de Trieste y hay una autopista que los une, pero a mí no me gustaba mucho ir porque teníamos que estar antes de las 6:30 de la tarde en el barco, no llegar al barco y tener que buscar la forma de llegar al siguiente destino me inquietaba. La ida, en un minibús, fue a una velocidad limitada (máxima 100km/h), la carretera asciende suavemente desde la costa del mar Adriático por la meseta del Karst, alcanzando una altitud máxima de unos 450 a 500 metros sobre el nivel del mar en el interior de Eslovenia, antes de descender hacia la cuenca de Liubliana. Tuvimos atascos por obras, había más atasco en el sentido contrario, lo que me confirmó la necesidad de salir pronto de Liubliana. Liubliana está situada a los pies de los Alpes eslovenos, sorprende en su centro por su belleza arquitectónica y su buen ambiente, apenas alcanza los 300.000 habitantes y, sin embargo, parece una capital europea cosmopolita añadiendo unos toques de sabor eslavo. Surcada por el río Liublianica, con sus puentes llamativos y bordeado de cafeterías con terrazas, separa el casco antiguo de la ciudad de su núcleo comercial. El minibús nos dejó al lado del puente de los Dragones, que recuerda los orígenes legendarios de Liubliana, cuando el héroe mitológico Jasón libró a los lugareños de un terrible dragón antes de apoderarse del vellocino de oro. El puente se encuentra flanqueado por cuatro dragones que, dicen, se ocupan de la protección de la ciudad y es una muestra de la arquitectura Art Nouveau de principios del siglo XX. Fuimos hacia la plaza Prešeren donde comenzó la visita guiada. La plaza Prešeren de Liubliana contiene una estatua del máximo poeta clásico esloveno que dirige para siempre su mirada hacia un bajorrelieve de Julia (Julija) en lo alto de la pared de un edificio al otro lado de la plaza. Julia, una joven de una familia burguesa adinerada de Liubliana, rechazó los cortejos del poeta por las diferencias de clase social y la desaprobación familiar y se casó más tarde con otro hombre. El amor no correspondido entre el poeta, France Prešeren (1800-1849), y su eterna musa, Julia Primic, marcó la vida del poeta romántico y dio origen a una de las cumbres de la literatura eslovena, la “Corona de sonetos”. En ellos, Prešeren unió los motivos de su propio amor infeliz con el de una patria infeliz y subyugada. Escribió poesía principalmente en esloveno, pero también en alemán. La séptima estrofa de su poema “Un Brindis”, se convirtió en 1991 en himno nacional del país. Eslovenia entre 1364 y 1918, fue parte del Imperio Austrohúngaro. En 1918, los eslovenos formaron Yugoslavia junto con los serbios y los croatas, mientras que una minoría quedó bajo el control de Italia. El estado de Eslovenia fue creado en 1945 como parte de la Yugoslavia federal y se independizó de Yugoslavia en 1991 y hoy es miembro de la Unión Europea, del espacio Schengen y de la OTAN. A un lado de la plaza está el Triple puente, el rincón más icónico de Liubliana, puente del siglo XIX con 2 puentes peatonales adyacentes del siglo XX, que cruzan el río Liublianica, que fue diseñado por Jože Plenik (1872-1957), el arquitecto más famoso de Liubliana. Paseando por el casco antiguo, con sus calles peatonales llegamos al Mercado Central, consiste de un mercado al aire libre situado en dos plazas, y un mercado cubierto situado entre ambas plazas y una serie de pequeños puestos de comida a lo largo del río Liublianica, conocidos como el “Mercado Cubierto de Plečnik” por estar ubicados en una columnata diseñada por el famoso arquitecto. También pasamos por delante de la Catedral de San Nicolás, tiene la historia de Eslovenia tallada en sus puertas en bronce. Después de la visita guiada, subimos en funicular al Castillo de Liubliana, ubicado en la cima de una colina que se alza sobre la ciudad, fuimos ya con prisa y solo nos asomamos por sus murallas donde se aprecian bonitas vistas de la ciudad. Después de tomar unas salchichas, nos fuimos hacia el minibús, era la hora de la salida. La vuelta fue sin sobresaltos y como nos llevamos dos botellas de vino, de los mejores que producía el país, nos lo bebimos, en parte, en la siguiente cena en el barco y la verdad es que era bastante malo, por lo que comprendí lo que dijo el guía, que no lo exportaban y se bebían toda la producción (gente sacrificada), pero nos sirvió para brindar por Eslovenia y su futuro.

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