Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/
Bajamos del barco con pena, era el
final y ya solo quedaba la vuelta a casa. El puerto está lejos de la ciudad y
fue un desastre llegar a Rávena. Imaginaos tres mil personas
desembarcando en un corto lapso de tiempo y otras tantas embarcando durante el
día para el siguiente viaje, el trasiego de autobuses, taxis y coches de
alquiler era fenomenal. Teníamos pensado ver la ciudad por la mañana y por la
tarde marcharnos a Bolonia en tren. Dejamos las maletas en un hotel cerca de la
estación y nos fuimos a ver, sin guía, lo más importante de la ciudad. Rávena
(Ravenna), es una ciudad de la región de Emilia-Romaña,
que fue la última capital del Imperio romano de Occidente. El emperador Honorio
(395-423 d.C.) instaló en Rávena la corte imperial, la hermana de Honorio, Gala
Placidia, hizo de Ravena un centro del arte y la cultura cristiana. Tras la
caída del último emperador romano, en el 476 d.C., la ciudad estuvo bajo
influencia de los hunos y los ostrogodos por un período de tiempo. Bajo el
dominio de los ostrogodos, durante el siglo V y VI, fue el gran centro político
y cultural del Arrianismo* en Italia, ya que adoptaron esta doctrina como la
religión oficial de la corte y minoría gobernante en Rávena. Teodorico, líder
de los ostrogodos, conquistó la ciudad en el 493 d.C. y se proclamó rey, y
llevó a cabo un intenso programa de construcciones. En el 540 d.C. fue
conquistada para el Imperio romano de Oriente (Imperio bizantino),
convirtiéndose en la ciudad más importante del mundo bizantino en Occidente. El
emperador Justiniano (Imperio bizantino) impuso la ortodoxia católica y los
edificios arrianos fueron consagrados al culto católico. Fue la segunda capital
del Imperio bizantino hasta el 752 d.C., momento en que se integró en el reino
longobardo. En Rávena destacan un extraordinario conjunto de monumentos
paleocristianos** y bizantinos. De los ocho monumentos elegidos Patrimonio de
la Humanidad de la ciudad, visitamos el trío de edificios más relevantes: el
Mausoleo de Gala Placidia, la Basílica de San Vitale y la Basílica de San
Apolinar el Nuevo y además vimos la tumba de Dante. El Mausoleo de Gala Placidia fue construido en el año 402
por el emperador Honorio (Imperio romano de Occidente) en honor a su hermana
Gala Placidia y decorado en su interior con paneles de mármol amarillo en su
parte inferior, y mosaicos representativos de la iconografía cristiana por el
resto del edificio. La Basílica de San Vitale (iniciada en 525 d.C., y
finalizada en torno al 547 d.C.), es la obra maestra del arte paleocristiano y
bizantino. En la bóveda del ábside se encuentra el Cristo Todopoderoso sentado
sobre el mundo, flanqueado por dos arcángeles, el obispo Ecclesius y San
Vitale. A los pies de los muros del ábside se hallan los espléndidos mosaicos
de Justiniano y Teodora (el más famoso de los emperadores de Bizancio y la emperatriz),
pertenecientes a la Primera Edad de Oro del Arte Bizantino. Están ubicados cada
uno en un lado del presbiterio ofreciendo como presentes objetos sagrados a la
Iglesia. La Basílica de San Apolinar el Nuevo, construida a principios
del siglo VI d.C., originariamente se consagró para el culto arriano ya que era
la iglesia del palacio de Teodorico el Grande (ostrogodo). Tras
la conquista bizantina (año 540) fue habilitada para el culto católico y más
adelante dedicada a San Apolinar, primer obispo de Rávena. Con estructura
longitudinal de tres naves con sus arquerías de medio punto sobre doce pares de
columnas. En el registro inferior quedan mosaicos de la época de Teodorico y
también del periodo bizantino pertenecientes a la reestructuración cuando se
consagró el edificio al culto católico. Del primero hay que destacar las
representaciones del palacio de Teodorico y del puerto marítimo de Classe***.
En época bizantina, este mosaico sufrió una reforma de modo que todas las
figuras, que probablemente representaban al propio Teodorico y a sus
dignatarios, fueron suprimidas y sustituidas por cortinas blancas y doradas
colgadas entre una columna y otra. Enfrente, encontramos el mosaico que
representa el puerto militar de Classe. También en el registro inferior tenemos
las procesiones contrapuestas de los Santos Mártires y las Santas Vírgenes. Se
realizaron durante el dominio bizantino y presentan algunos caracteres propios
de su arte, como la repetición de los gestos, la falta de volumen y también la
frontalidad. La procesión de los mártires (con su nombre en la parte superior),
avanza solemnemente con sus túnicas blancas desde Rávena hacia Jesús, en un
trono repleto de piedras preciosas. Enfrente, la procesión de las Vírgenes
desde la ciudad de Classe, cada una identificada por su nombre, y al final de
la procesión se representa a los Reyes Magos, dirigidos por una estrella, que
avanzan hacia la Virgen María en un trono sosteniendo al Niño Jesús en su
regazo. Los Reyes Magos, están ataviados a la moda persa, con calzones,
manto y gorro frigio, de perfil, en actitud muy dinámica de caminar. Sin duda
es el mosaico más popular de la Basílica. Lo último que visitamos fue la Tumba de Dante Alighieri, autor de La Divina Comedia,
quien pasó en Ravena sus últimos años de vida tras ser exiliado de Florencia.
Se conserva en un pequeño templo neoclásico en la Basílica de San Francesco.
Después de revisitar Rávena en el recuerdo, quizás hubiera merecido una visita
más amplia y pausada, pero los viajes son así, cuando tienes los
hoteles y vuelos reservados ya no hay marcha atrás. El no tener aeropuerto
comercial y la mala comunicación con el puerto, desde luego, le perjudica.
Antes del adiós, hay que recordar la frase de Dante
“Busca la libertad, don tan preciado como sabe quién por ella dé la vida”, un
canto a la libertad individual.
*El Arrianismo sostenía que Jesús es un ser divino y superior, pero subordinado al Padre, fue declarado por el Concilio de Nicea (325 d.C.) como una herejía. **Paleocristiano, aquello perteneciente o relativo al cristianismo primitivo anterior al siglo VI d.C., coincidiendo con el final del Imperio romano de Occidente. ***Classe, significa flota en latín. En la actual localidad de Classe, a unos 4 Km de Ravena y a otros tantos del mar, había un puerto que fue una gran base naval militar que albergaba una flota permanente del Imperio romano.