Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/
La fundación de Split se suele identificar con la construcción del Palacio de Diocleciano. Este emperador romano de origen humilde nació a apenas 7 kilómetros de la actual Split. Split, es una ciudad en la costa dálmata de Croacia con unos 200.000 habitantes, es famosa por sus playas y por el complejo con forma de fortaleza de su centro, el Palacio de Diocleciano, erigido por el emperador romano entre finales del siglo III y el año 305 d.C. Diocleciano, hizo construir su palacio para habitarlo una vez se retiró de la vida política, hoy en día es uno de los palacios romanos que mejor se conservan. Quedamos con la guía en un parque encantador, justo frente a la Puerta de oro del Palacio, donde se encuentra la descomunal estatua de Gregorio de Nin, un clérigo que defendió el que se celebraran las misas en croata frente a las autoridades eclesiásticas allá por el siglo X, una mayoría tocamos el dedo gordo del pie de la grandiosa estatua para tener suerte y que se cumplan nuestros deseos. El Palacio de Diocleciano tiene una estructura de planta cuadrada, típica de la época romana, que, junto con sus murallas (215 m de largo por 180 m), hacía del monumento un lugar impenetrable. Pasamos al interior por la imponente Puerta de oro (Porta Aurea), que fue despojada de todas las esculturas y decoraciones que debió tener en su día. Se continua por la calle “Cardo Maximus” (calle de dirección norte-sur en el urbanismo de la antigua Roma), que se corresponde principalmente con la calle de Diocleciano, cruza el palacio en línea recta desde la Puerta de Oro (norte) hasta el Peristilo (el patio imperial central). Es una vía peatonal estrecha y muy concurrida, pavimentada con piedras blancas pulidas, al recorrerla se aprecian fragmentos de columnas y muros integrados en las fachadas de edificios de épocas posteriores (góticas y renacentistas). El Peristilo, fue en su día un bello patio interior abierto rodeado de una galería de columnas y que a pesar de los edificios que se añadieron siglos después, sigue teniendo un gran atractivo. En uno de sus ángulos hay una esfinge expoliada de Egipto por los romanos. Junto al peristilo se alza la catedral y su imponente campanario de estilo románico-gótico. La catedral de San Domnius, se construyó originalmente en el siglo IV como mausoleo de Diocleciano, pero acabó siendo un templo cristiano y el sarcófago, de uno de los emperadores que más persiguió el cristianismo, fue profanado. Como todos los días al mediodía, después de la visita, volvimos para presenciar el (escenificado) cambio de la guardia de Diocleciano, con la aparición y el saludo del propio emperador. A pocos pasos de la plaza del Peristilo se sitúa el Vestíbulo, una sala circular que al igual que el Panteón de Roma, cuenta con una cúpula elevada con un óculo (abertura central) por el que entra la luz natural. El espacio destaca por su excelente resonancia, por lo que había un grupo local cantando canciones tradicionales dálmatas. El Vestíbulo era utilizado para entrar en la parte residencial del palacio. Los sótanos bajo el Palacio de Diocleciano se conservaron en excelente estado porque se usaron durante siglos como vertedero de basura y escombros de las viviendas construidas encima. Estas estancias abovedadas del sótano parece que eran una réplica perfecta de las habitaciones superiores, de hecho, la amplia estancia de tres naves y robustos pilares de los sótanos se piensa que estaba justo debajo de un gran salón en el que se recibía a los oficiales del imperio. Sirvieron como escenario para la serie Juego de Tronos. Eso sí, el acceso al mismo era oscuro y difícil. La estrecha Puerta de Bronce (Porta Aenea) da al paseo marítimo. La visita terminó cuando salimos al paseo marítimo (La Riva), el corazón peatonal y social de la ciudad frente al mar Adriático. Durante el gobierno de Diocleciano se estabilizó el Imperio y sentó las bases del Imperio bizantino en Oriente y sostuvo temporalmente el decadente Imperio en Occidente. Diocleciano nombró coemperador a Maximiano, se reservó el gobierno de la parte oriental y delegó en este el control de la occidental. Diocleciano delegó aún más en el año 293, nombrando a Galerio y a Constancio como césares, un título similar al de príncipe o heredero del Augusto. Este nuevo régimen, conocido como la Tetrarquía, o «gobierno de cuatro», implicaba que el gobierno del Imperio se repartía geográficamente entre los cuatro gobernantes. Aunque fue efectivo mientras Diocleciano estuvo al mando, el sistema de la tetrarquía colapsó en el momento en que este abdicó. Enfermo y debilitado, Diocleciano abdicó en mayo de 305, convirtiéndose en el primer emperador romano en dejar voluntariamente su cargo. Desde entonces vivió en su palacio, dedicado al cultivo de sus jardines y huertos, donde murió en el 311. Ya en el paseo marítimo fuimos paseando por el Oeste hacia la montaña boscosa del Parque Marján, una península montañosa y boscosa convertida en el pulmón verde de la ciudad, con unas buenas vistas de la ciudad. Se llega desde el paseo marítimo por una calle no muy larga, aunque empinada. A medio camino, los abuelos pensamos que ya estaba bien y que nos volvíamos al barco, el trayecto era fácil por la referencia de la mole del barco en el puerto, y nos esperaba un aire acondicionado soportable y una comida variada a tu elección, seguida de una siesta reparadora. Bonita ciudad de la costa dálmata con un paseo marítimo que me recordaba con sus palmeras al paseo de Alicante, aluviones de turistas, procedentes de los cruceros en su mayoría, para ver lo mismo y al mismo tiempo, restos bien conservados y una historia de un emperador, que sería uno de los primeros eméritos (persona retirada de un empleo que mantiene sus honores y parte de sus funciones), interesante y poco conocida, por lo menos para los no eruditos en el tema, sin olvidarse del clérigo clarividente, que defendía en el siglo X una misa entendible por los fieles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario