Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/
Tengo un amigo en Irán de hace mucho tiempo, cuando
coincidimos en un curso de Health for all (Salud para todos) que hicimos en
Londres. Era un curso en inglés y tanto él como yo no hablábamos fluidamente inglés,
pero él había estado viviendo unos años en Latinoamérica y hablaba español, además
fumaba como yo en aquel tiempo y salíamos a la calle a fumar en los descansos
porque dentro del edificio estaba prohibidísimo. Era invierno hacia frio y la
mayor parte del tiempo estaba lloviendo y nos refugiábamos debajo de un scaffolding
(printed scaffolding cover, andamio cubierto con lonas impresas que muestran
paisajes o la fachada futura del edificio) muy cercano. Se llamaba Amir y todas
estas dificultades de compartir clases poco entendidas en que después debíamos completar
vacíos en los apuntes, las salidas en la lluvia para fumar y el propio
temperamento diferente con el resto de los alumnos, nos hizo unirnos incluso
como mecanismo de defensa. En el transcurso de los años hemos intercambiado mensajes
por correo en fechas señaladas como año nuevo y cumpleaños y poco más. El otro día
me sorprendió con un correo que me dejó muy triste. Trataré de resumirlo una
vez corregido. Me decía “Amigo Antonio, nunca imaginé que en mis últimos días
iba a pasarlo tan mal, tengo una edad similar a la tuya, me he dedicado toda la
vida a la salud pública y una vez jubilado, como mi mujer, creía que iba a
llevar una vida cómoda y confortable, sin lujos, pero sin penurias, rodeado de hijos todos
universitarios y nietos, pero nada más lejos de la realidad. Dos tipos lejanos
están condicionando mi vida hasta límites insospechados, el miedo, la
destrucción, las carencias y la muerte que están trayendo a mi vida, son insoportables
y lo malo es que no le veo salida a esta situación. Sin duda estos de aquí con
su fanatismo e intransigencia no se han hecho querer, pero los otros con su
poderío y omnipotencia tampoco. Al final la pobre gente normal son los que lo
pagamos con sufrimiento. Aunque ganen, el recuerdo incrustado de odio de las
futuras generaciones les hará pagar en el futuro lo que nos están haciendo hoy.
Amigo, no sé si podrás tener más noticias mías, pero quiero que sepas que
recuerdo mucho aquellos días que pasamos en Londres pensando en un mundo mejor
y más sano. Khodāhāfez (que Dios te proteja)”. Era difícil para mí
contestarle y eso que tanto el Gobierno como yo hemos defendido el No a la
Guerra, y mis antipatías por los “Dos tipos lejanos” son conocidas y
compartidos en mis escritos (cuando puede sigue
mi Blog, debido a que Internet funciona con severas limitaciones y cortes), de
cualquier forma, debía contestar. Este es un resumen, “Amigo Amir, desde el
comienzo de la guerra te llevo en el corazón. Me alegro mucho de que estes vivo,
aunque veo que muy atemorizado por la situación en que te encuentras con tu
familia, en ese clima de terror por los bombardeos. Aparte de expresarte mi amistad
y simpatía he estado dándole vueltas como podría decirte algo útil para tu
actual situación y recuerdo muy vívidamente como me contabas lo feliz que habías
sido en los veranos yendo al pueblo de tus abuelos en las proximidades de Ramsar en la costa del mar Caspio y tus aventuras en el
castillo. Te sugiero que cojas a tu mujer y a todos tus nietos, porque imagino
que tus hijos no podrán por trabajo, y os vais todos al pueblo de tus abuelos
hasta que pase esta locura. Si puedes, mándame noticias. Un abrazo muy fuerte y
el dios al que rezas os mantenga sanos y salvos”. No a la Guerra, No to war, Be Good.
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