domingo, 12 de julio de 2026

Volver a voltar

Antonio Iñesta. Blog Web2.0 y Salud http://fecoainesta.blogspot.com.es/

Habíamos vuelto a Galicia a pasar una semana a finales de junio. Me encanta el norte y especialmente Galicia. Esta vez hemos visitado tres Paradores*, mejor dicho, cuatro, aunque este último, el de Santo Estevo, solo para sentarnos en la cafetería y tomar una bebida. Habíamos estado hospedados antes en él, pero había dos cosas que me habían hecho tenerle un poco de manía, el cementerio que había al lado de la puerta de entrada, junto a la iglesia, y que pedí un caldo gallego con su compango muy ilusionado y fue un desastre de comida que no olvidaré. En el primer parador que fuimos, el de Verín, solo pasamos una noche y después de una tarde en la piscina que es como estar en la proa de un barco que domina todo el valle del rio Támega, empezó a caer un chaparrón con unas gotas grandes que nos obligó a refugiarnos en el parador. Yo me quede en el porche de entrada, sostenido por columnas de piedra, viendo como llovía, sintiendo la humedad y oliendo la tierra mojada, dejó el césped y arboles de alrededor de color verde rabioso y refrescó el ambiente caluroso. Por encima de este Parador está el Castillo de Monterrei, una gran fortaleza medieval que fue hospital de peregrinos, albergó una de las primeras imprentas de Galicia y hoy en día acoge un Parador de Turismo. En este momento está en obras y la carretera de acceso está cortada, no se puede visitar, nosotros estuvimos cuando lo inauguraron y ya se adivinaba que aquello no estaba en condiciones. Nos tuvimos que bajar a dormir en el Parador de Verin porque hacía mucho calor en la habitación que nos dieron, que tenía solo un ventilador y cuando se enchufaba parecía la turbina de un avión solo que con aire caliente. En Verín, se puede visitar la Capela de San Lázaro, una pequeña capilla de planta rectangular que aparece documentada en el siglo XVI como del patronato real. En frente a esta capilla se levanta el crucero de la Piedad (siglo XVII) y del otro lado de la calle, haciendo esquina, está la Casa do Escudo o de O Asistente (en la actualidad albergue de peregrinos), lo más relevante de dicho edificio es el hermoso escudo (de grandes dimensiones) que podemos ver en la fachada. Por la mañana, ya de salida de Verín, nos fuimos a Chaves. Chaves es una ciudad portuguesa perteneciente al distrito de Vila Real, a 28 km de Verin con la que está hermanada** y a unos 10 Km de la frontera con Portugal. El emperador Tito Flavio Vespasiano le dio el nombre de "Aquae Flaviae" en el s. I, en reconocimiento de las propiedades curativas de las aguas, en la actualidad, el encanto de Chaves reside en sus famosos balnearios termales. Las caldas (manantiales calientes), ya eran conocidas en la época de los romanos por sus propiedades curativas. El agua termal (73 ºC) es un fenómeno geológico raro ya que no existen pruebas de actividad volcánica en la zona. La Praça de Camões, se encuentra en el corazón del casco histórico y conserva buena parte de su estructura de origen medieval. En la misma, está el ayuntamiento de Chaves que es un edifico de tres plantas en el que hay múltiples ventanas, construido en el siglo XV. En la parte baja de la plaza y enfrentada al ayuntamiento se encuentra la Iglesia de Santa María la Mayor de origen románico, que se remonta al siglo XII, de esta época se conserva un pórtico románico, al lado de la entrada principal y una pila bautismal románica. En el interior dos filas de columnas con arcos que sostienen una cubierta de madera impresionante. De la construcción medieval se conserva la imponente torre campanario que sobresale del conjunto. En uno de los lados de la iglesia, en la plaza de la República, está el Pelourinho, picota que es el mayor símbolo de la autonomía judicial, había sido erigida en 1870, para ser reconstruida en 1910, y consta de un pedestal y, encima, un capitel que muestra la esfera armilar y el escudo del municipio. A pocos pasos de la Praça Camões se levanta el castillo de Chaves y sus jardines. Desde aquí hay unas magníficas vistas de toda la ciudad. Está rodeado de muros y hermosos jardines, donde se exhiben escudos, fragmentos de columnas, y espectaculares cañones. En la parte baja de la ciudad, se conserva de la época romana el puente de Trajano, de 140 metros de largo, sobre el río Támega. Es un puente de granito con 18 arcos, de los cuales solo quedan visibles 12. Las Poldras de Chaves (camino de piedras para cruzar el río), son unas piedras que permiten cruzar el río Támega a la antigua usanza, cuando todavía no había puentes para pasarlo. Las Termas romanas, es un museo para mostrar al que califican como el mayor balneario termal romano de la Península Ibérica. Dejamos Chaves con ganas de haber pasado más tiempo para tomarnos un baño termal y un bacalhao dourado y nos dirigimos a Monforte de Lemos.

Nota: Voltar, en gallego, está extendido en el lenguaje coloquial por influencia del portugués, para indicar "regresar" o "volver a un lugar"; Volver a voltar: volver de nuevo.

*Paradores de Turismo son hoteles de titularidad pública, que se sitúan en lugares peculiares, como edificios históricos, monasterios o palacios, aunque también algunos son edificios de nueva construcción.

**Ambos municipios forman la Eurociudad Chaves-Verín, unidas también por la Ecovía del Támega, un sendero de unos 32 kilómetros ideal para hacer senderismo o ciclismo junto al río. 

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